jueves, 17 de febrero de 2011

PROFESORADO EN FILOSOFÍA

[arje]

Fwd: [afucorreo]

RV: SUSPENSIÓN DE LA CARRERA DE PROFESORADO EN FILOSOFÍA EN SALTO, URUGUAY

Estimados colegas:

Adjunto un documento de importancia crucial de los profesores de filosofía del Cerp de Salto.

Está ocurriendo una situación de particular gravedad respecto a la enseñanza de la filosofía en Uruguay. El Consejo de Formación en Educación ha resuelto el 27 de enero “suspender durante una generación el dictado” de los cursos de Profesorado en Filosofía en la ciudad de Salto, alegando que ya hay “suficiente número de estudiantes” y “una buena dotación de profesores egresados en la región”…

En Uruguay sólo era posible hasta mediados de la década del 2000 estudiar formalmente Filosofía en la ciudad de Montevideo (Licenciatura – equivalente a “bacharelado” en Brasil- en Filosofía en la UDELAR y Profesorado de Filosofía –equivalente a Licenciatura en Brasil- en el IPA).

Los cursos de Profesorado de Filosofía en la ciudad de Salto (Centro Regional de Profesores del Litoral) fueron implantados por la anterior Dirección Nacional de Formación y Perfeccionamiento Docente (hoy, Consejo de Formación en Educación), con los mismas exigencias y programas del IPA. De que esta resolución respondía a una necesidad son prueba los numerosos interesados en cursar esta carrera que se inscribieron desde entonces, así como sus exitosos resultados.

Cabría pensar en que esta experiencia se consolidara, se profundizara, y se extendiera hacia alguna otra localidad del interior, de modo que la formación filosófica regular y sistemática estuviera al alcance de todo el país, haciendo realidad el “Derecho a la Filosofía”. Es preciso considerar también que, por tratarse de un Profesorado, los destinatarios más afectados en su Derecho no son sólo los estudiantes a los que se privará de estudiar filosofía, sino principalmente, los estudiantes de Educación Secundaria, que, en Uruguay, tienen 3 años de Filosofía, y se verán privados de contar con educadores profesionales en la disciplina.

Ni hablar del “paso atrás” que significaría la aplicación de esta resolución en este momento de transición de la Formación Docente hacia un Ente Autónomo de la Educación universitario (IUDE).

No sé si en Uruguay ha habido otra “suspensión” de carreras, o si se trata de una innovación absoluta, coherente con ciertas tendencias internacionales a eliminar, reducir o distorsionar la educación filosófica. Llama particularmente la atención que la suspensión se dé, no por el fracaso de la experiencia, sino por su éxito.

Y es claro el carácter radicalmente antidemocrático y discriminatorio de la decisión, que representa un antecedente particularmente peligroso.

En efecto, épocas hubo en que para ingresar al IPA había un riguroso “cupo” y mediante un “examen de ingreso” se aseguraba que el número de egresados de los distintos profesorados no superara al número previsible de futuros puestos de trabajo. La generalización, masificación o democratización de la enseñanza media derogó esas disposiciones hace ya muchas décadas, entendiéndose desde entonces un derecho inalienable de los estudiantes acceder a la enseñanza superior una vez aprobado el Bachillerato.

Pero lo que hace la resolución de referencia es muy otra cosa: cierra la carrera de Filosofía en Salto. La desarticulará definitivamente. Al menos porque los docentes quedarán sin trabajo durante un año en un momento en que ya no podrán optar por otro, y difícilmente alguien opte en el futuro por un trabajo en tales condiciones de fragilidad. Es fácil imaginar la frustración que generará en los estudiantes que pensaban ingresar este año. Si se reiniciara en años próximos se generaría un “cuello de botella” por la acumulación de generaciones interesadas en ingresar. Pero, principalmente, porque los rubros presupuestales, las disponibilidades edilicias, etc., se destinarán a otros fines. Y porque la inseguridad que se genera es permanente: ¿se reabrirá el año próximo? ¿el consejo entenderá entonces que la dotación de docentes sigue siendo “buena” y sólo decidirá formarlos cuando sea definitivamente “mala”? Con el mismo criterio arbitrario y sin discusión ¿en cuál de los años sucesivos la reabrirá? y ¿durante cuánto tiempo?

Nótese que, aunque el título cursado en Salto es tan “nacional” como el de Montevideo, y sus egresados están habilitados a presentarse a concurso para ejercer en cualquier lugar del país, la resolución parece asumir que los egresados de Salto sólo podrán ejercer su profesión en el Litoral, mientras que los de Montevideo, podrían hacerlo en todo el país, incluso el Litoral. De hecho, parte importante de la “buena dotación” de profesores de Filosofía del Litoral son egresados del IPA de Montevideo (algunos de ellos no están radicados en la región).

Sólo si en todo el sistema nacional se advirtiera que sobran profesores de Filosofía (que no es el caso) y sólo si ese argumento fuera suficiente para limitar el número de estudiantes a los que se les permite cursar profesorado de filosofía (que tampoco es el caso según mi criterio), podría estudiarse el modo de solucionar el problema.

Pero, aun en esos casos hipotéticos, el cierre de la carrera en Salto, sin afectar a las instituciones montevideanas que forman profesores de filosofía (el IPA y la privada Universidad de Montevideo) sería una discriminación flagrante, pues lo razonable sería optar por algún sistema análogo al obsoleto criterio selectivo del pasado, limitando los ingresos en todas las instituciones, y no cerrando una.

Es más obvia todavía la discriminación que se hace entre el profesorado de filosofía y los demás profesorados, suspendiéndose cursos del primero sin ningún estudio general previo, sin ninguna discusión pública y sin participación de los involucrados...

El hecho de que la intempestiva resolución se haya tomado en enero, en pleno receso, y trascienda poco antes del comienzo de los cursos, más que llevarme a sospechar de maniobras de oscuros intereses, me hace pensar en una resolución apresurada, hecha sin la serena reflexión, las debidas consultas y el debate argumentativo que debería ser previo a la toma de decisiones en asuntos de importancia y de difícil reversibilidad.

Me parece pues, propicia la oportunidad de pedir, amparado en el artículo 30 de la Constitución de la República, a las autoridades del Consejo de Formación en Educación y del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública, la inmediata anulación de la medida de referencia.

E invitar a los colegas filósofos y profesores de filosofía y de otras disciplinas, tanto del país como del extranjero, así como particularmente a los colegas, estudiantes y futuros estudiantes del Litoral y de Salto, a que hagan llegar a esas autoridades su adhesión (preferentemente fundada) al pedido adjunto de los Profesores de Filosofía del Cerp del Litoral. Y que difundan esto.


Prof. Mauricio Langon

Mauricio Langon

M. G 12, S.3

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Uruguay


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