sábado, 11 de mayo de 2013

El magnicidio de Néstor Kirchner

"...Soy el médico clínico Raúl Vizcaino, DNI, 10.083.432, atendí a Néstor Kirchner en el Hospital de Calafate, tras su arribo al centro asistencial en el que trabajaba, antes de los acontecimientos que paso a relatarles, el 27 de octubre de 2010 a las 7.34 de la mañana fui testigo de un magnicidio.

El ex Presidente, arribó al hospital con una herida de bala en el pómulo izquierdo como punto de entrada, y el lóbulo derecho, el punto de salida, lo que le provocó la muerte instantánea.

Asumiendo que había sido un atentado, cuando pude asistir a hablar con los miembros de la seguridad presidencial, para interesarme por lo que había ocurrido; uno de los agentes me comento que estaba solo con la Sra Presidenta, cuando se sucedió el disparo, y que no había nadie más. A lo que asumí que o eran ellos mismos quienes lo asesinaron, o alguien desde afuera.

Asumí que todo esto si iba a saber y que la consternación nacional sería como después lo fue, pero con otros argumentos.

Desde ese día, vivo huyendo, y escondiéndome, trabajando en negro en panaderías, talleres, o lo que sea que encuentre. Conseguí un documento falso, para poder dar cierto grado de credibilidad a mis empleadores.

Mi pareja falleció en un confuso accidente, a los dos días de la muerte del ex presidente, cuando se encontraba realizando trámites en Río Gallegos. Yo tuve que escapar del Calafate, al ver que a una de mis enfermeras del hospital las amenazaron de muerte, si comentaban algo de lo que habían visto. Un mes más tarde, fue removido el director del hospital del Calafate, Dr Marcelo Bravo, diciendo que renunciaba, y se anunció la construcción de un nuevo y más completo hospital en otra zona de la ciudad.

Me persigue gente de aspecto policial o de fuerzas armadas de civil, y tengo orden de captura con mi foto pero con el nombre de Luis Rafael Piccinetti, por el crimen de un Tucumano, pero la foto, es la de mi DNI.

Aquí a punto de partir desde Santiago de Chile, a donde llegué de manera ilegal, asistido por gente que creyó en mi historia, parto con rumbo desconocido.

Dios quiera que algún día pueda regresar a mi Calafate querido, encontrarme con los afectos, y que sepan que estoy bien, que me cuesta dormir en las noches, y que vivo con miedo. Mis padres son vigilados, al igual que mis hermanos, colegas, y vecinos del Calafate. No espero que me crean, les pido a quienes tengan la posibilidad, averigüen qué pasó esa mañana. La Presidenta debe hablar al respecto y contar lo que pasó, o que la justicia investigue. No sé cuánto tiempo más me quede. Yo vi que fue asesinado, de un tiro limpio, con sus ojos cerrados, y según mis cálculos, pudo haber muerto estando acostado, porque su cabeza y espalda estaban bañadas en sangre, y su cara limpia, con el orificio de entrada. No sé qué fuerzas o que personas son las responsables de esto, ya no tengo una vida. Y temo por el destino de mi patria, si hemos de ser dominados por gente que puede ser capaz de hacer esto..."

Versión Oficial:

 Lo que me convoca en estos momentos, es hacerle saber  acerca de un escueto dossier de cuarenta carillas, que el pasado lunes ingresó en la secretaría privada de una las vocalías de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

En dicho documento, con carácter de denuncia, se peticiona que por vía de avocación y cuestión de Estado, con más la elevada gravedad institucional, el Alto Tribunal, asuma la etapa instructoria y a la brevedad posible, ordene al Jefe de Patólogos del Cuerpo Médico Forense, que se exhume el cadáver de Néstor Kirchner, presuntamente depositado en el féretro que guarda sus restos en el cementerio de Río Gallegos.

El denunciante, que como medida de previo y especial pronunciamiento, solicita ser incluido en el programa de reserva de identidad de testigos, por ser un alto Jefe de la Plana Mayor de Gendarmería Nacional en actividad, relata en su presentación, lo que sigue:

Que por estrictas cuestiones del servicio, tomó conocimiento que en el mediodía del 25 de octubre de 2010, durante una discusión entre el de cujus y su esposa, en el palacete de El Calafate, aquél comenzó a propinarle una feróz golpiza, que devino por haberlo anoticiado Rudy Ulloa, sobre reiteradas infidelidades de la última con el entonces Jefe de Gabinete Alberto Fernández, de quien hacía tiempo NCK ya sospechaba, seguramente con fundadas razones.

Que al producirse una inusitada escalada de los puñetazos de Kirchner en el vientre de su esposa, y frente a los pedidos de auxilio de ésta, al encargado del retén de Gendarmes que custodiaban el perímetro no prestó demasiada atención a la incidencia, por cuánto las reyertas conyugales eran una reedición casi cotidiana.

Fue entonces, que a empellones su hijo Máximo con la ayuda de uno de los ex secretarios privados de la pareja -Fabián Gutiérrez, derribaron la puerta del dormitorio que estaba cerrada con llave por dentro e irrumpieron en la suite matrimonial.

Según el relato de miembros de la reducida servidumbre, presente en esos dramáticos momentos, Máximo previo a ello, corrió a su habitación, de la que extrajo una pistola calibre 9mm.

Y empuñando la misma hizo su ingreso para detener la gresca conyugal, que como señaló el presentante, las mismas eran moneda corriente, tanto en Santa Cruz como también en Olivos, con una reiteración en un peligroso ascenso y casi siempre por idénticas causas de adulterio, a las que la ahora Presidente le reprochaba a su esposo las suyas, que al parecer eran de una magnitud equivalente, pero alternando mujeres y efebos.

Según prosigue el denunciante, unos instantes después de la irrupción de Máximo en el improvisado ring, los testigos escucharon una estruendosa detonación, proveniente de una inconfundible arma de fuego.

Ante semejante suceso los quince numerarios de Gendarmería, destacados en las inmediaciones se hicieron presentes en la escena del crimen.
Y encontraron al entonces Presidente bañado en un charco de su propia sangre con su rostro irreconocible y abundante pérdida de su masa encefálica.

Ante tal estupor, los uniformados quedaron atónitos, desconcertados, hasta que se hizo presente, más o menos quince minutos después Zanini, Alicia Kirchner, la esposa de Julio De Vido y un grupo de colaboradores.

Dieron la órden inmediata de asistir a la viuda y también a su hijo, que estaba con sus signos vitales en estado de inconexión, por una evidente sobredosis de heroína, de la que al parecer es muy afecto.

El denunciante afirma, que los allí presentes, se adueñaron de la situación, de manera excluyente, desalojando a todos los testigos inconvenientes del suceso, incluyendo a todos los efectivos de la guardia de prevención.

Y posteriormente lo indujeron al Director del hospital de Gallegos, para que certificara las causas del deceso como de carácter no traumático.

Pese a toda la data aportada por este Gendarme, por haber acaecido el magnicidio sin la presencia de testigos oculares confiables, no está en condiciones de afirmar si Máximo con su alocada ingesta de enervantes o la propia Presidente, en un acto de desesperada y ¿porqué no? justificada auto defensa, fue la autora material del homicidio.