jueves, 24 de julio de 2008

Betancourt debe elegir

...entre ser candidata presidencial o referencia de paz de su Colombia...

Por Andres Alsina

Desde su liberación el martes a ahora, Ingrid Betancourt ha sido abierta, humilde, solidaria, sincera.

Y precisa como un relojero en todas sus palabras, en todos sus actos.

Los años de cautiverio fueron sin duda un largo trago amargo pero no limaron la fibra de política de raza de esta mujer.

Ella no ha dejado de capitalizar para la nobleza de sus palabras y la indefinición respecto de su futuro el gigantesco movimiento de opinión a su favor que hizo eclosión con su presencia.

La operación que la liberó a ella y a otros 14 rehenes alivió el cuestionamiento de la Suprema Corte al presidente Alvaro Uribe por la forma en que obtuvo los votos que habilitaron su reelección; en principio, también le despeja el camino para una segunda reelección a un puesto que también ambiciona su ministro de Defensa.

Si Betancourt decide su reingreso a la política, el único cargo razonable al que puede postular es al de Uribe. El tema debe tener nervioso a varios.

Si no lo hace, podrá estar a pleno con su familia, algo que es lógico que quiera. En ese caso, inevitablemente quedará como una figura icónica, garantía moral de la República, para que los temerosos de su sombra traten de desgastarla con cometidos imposibles, como responsabilizarse por recuperar los rehenes o lograr la paz ya.

La decisión que tome dependerá mucho de la gran concentración por la liberación de los rehenes y la paz que se está organizando dicen que en forma espontánea para el día patrio de Colombia, el 20 de julio.

Según vaya eso, sabremos.


Artículo de “OREJANO 60”
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